El docente que necesitamos

En nuestros colegios, buscamos que el docente desarrolle las siguientes competencias:

  • Comprende y asume la misión del colegio, y los principios, ideales y objetivos de su proyecto educativo.
  • Conoce y comprende el contexto del alumno y su mundo, las causas de sus sentimientos, motivaciones y opciones personales, incluyendo aspectos sociales, culturales, económicos y políticos de su comunidad, y está atento a su desarrollo personal.
  • Domina conceptos y teorías actualizadas sobre las disciplinas educativas y de su especialidad, incluyendo las tecnologías de información; a la vez que asume una actitud de apertura hacia la formación y actualización profesional, buscando mejorar permanentemente sus competencias humanas y pedagógicas.
  • Orienta, facilita, anima y guía cuidadosamente el proceso de aprendizaje respetando las diferencias y ritmos individuales, generando un ambiente propicio para la formación, ayudando a los alumnos a aprender con independencia, motivándolos para la asimilación de nuevas experiencias e informaciones y activándoles la memoria, la imaginación y los sentimientos para que capten el sentido y el significado de lo que estudian.
  • Asume una actitud mediadora y de facilitador en procesos de convivencia democrática e inclusiva entre miembros de la comunidad educativa.
  • Asume la corresponsabilidad de la formación humano-espiritual de sus alumnos, fundamentalmente a través del ejemplo y la vivencia de valores humano-cristianos, impregnados del carisma ignaciano.
  • Impulsa la reflexión personal y grupal de sus alumnos, y fomenta oportunidades para el ejercicio de una conducta democrática y responsable en ellos.
  • Incentiva y anima a los alumnos a realizar revisiones oportunas y repensar procesos, les abre nuevas perspectivas, los complementa con otras informaciones y les sugiere distintos modos de ver las cosas.
  • Mantiene una actitud receptiva y proactiva ante las innovaciones tecnológicas y pedagógicas, y a los nuevos modos de interacción social y comunicación.
  • Establece relaciones de diálogo a nivel interpersonal, trabaja en equipos, participa en las actividades del colegio y genera respuestas adecuadas para la convivencia y bienestar común.
  • Mantiene una práctica educativa reflexiva, con el propósito de producir innovaciones y dar una mejor respuesta al proceso educativo de sus alumnos.
  • Se valora como persona, y aprecia su vocación y función educativa.